lunes, 15 de mayo de 2017

Así surgía el primer grupo de acción social en la Iglesia.


Así surgía el primer grupo de acción social en la Iglesia
Nuestra Iglesia no nació hecha y terminada. A lo largo de casi dos mil años de historia se ha ido adaptando para poder dar respuesta a las necesidades que han ido apareciendo en cada momento. La primera lectura cuenta cómo la Iglesia primitiva tuvo que dar respuesta a un problema que surgió en la comunidad cristiana de entonces.
En aquel momento, los apóstoles tenían un excesivo protagonismo: ellos eran los que bautizaban, predicaban, visitaban comunidades, presidían, confirmaban en la fe a los bautizados y atendían las necesidades de los pobres. Eran demasiadas tareas para poder hacerlas todas bien. Y surgió el malestar en la comunidad. Las viudas de habla griega se quejaban de que eran peor tratadas en sus necesidades que las viudas de lengua hebrea. Entonces los apóstoles convocaron a los cristianos como para una asamblea parroquial y propusieron a la comunidad una nueva forma de actuar. Decían: «No está bien que nosotros dejemos de anunciar la palabra de Dios para dedicarnos al servicio de las mesas».

 Desde ese momento, los apóstoles se dedicarían a predicar y a la oración, y eligieron a siete hombres para que se encargaran de atender las necesidades de los pobres. Así surgía el primer grupo de acción social en la Iglesia. No era bueno que todas las tareas de la comunidad recayeran sobre las espaldas de los apóstoles. Los primeros cristianos aprenden a participar en las variadas tareas de su comunidad y toman conciencia de algo muy bonito: que no son espectadores pasivos, que todos tienen algo que hacer en su comunidad, que todos son sacerdotes.. Al afirmar el sacerdocio de los laicos, mucha gente pone cara de asombro o de incredulidad, como si estuviera diciendo despropósitos.
Aquellos primeros cristianos tomaron conciencia de su capacidad de acción en la comunidad cristiana, y esa conciencia se refleja en los escritos que nos dejaron. 
Una de tareas más importantes del sacerdote hoy ha de ser animar y estimular la responsabilidad de todos…
Los laicos, por nuestra parte, tendremos que superar la pasividad y la inhibición cómoda de quien se instala en la Iglesia como “espectador” o “cliente”, dispuesto a recibir, pero no a aportar.
La verdad es que teológicamente siempre estuvo claro que la “Iglesia somos todos los que hemos sido bautizados y creemos en Jesús”,

Para ellos era claro que convertirse al evangelio era incorporarse vitalmente a la acción misionera de la Iglesia. Predicaban los sucesores de los Apóstoles, pero ayudaban todos, participaban todos.
La Iglesia es de todos y la hemos de hacer entre todos.

La comunidad cristiana es como un edificio, como un templo de Dios, y todos nosotros somos piedras vivas. Pero no se nos olvida que la piedra angular, la piedra importante, la piedra sobre la que nos apoyamos todos es Jesucristo. No hay otra. Por Jesús conocemos a Dios, nuestro Padre, y nos disponemos a llevar una vida de amor a Dios y de servicio a nuestros hermanos. Proclamamos que él es el camino, la verdad y la vida. Habrá otras gentes que elijan otros caminos. Nuestro camino hacia Dios pasa por Jesucristo. Y esto es lo que celebramos y saboreamos en cada eucaristía.

*Dices, Señor Jesús, que podemos pedirte todo. Haznos personas entregadas ,como los siete diáconos de los cuales habla la primera lectura. Permitenos entregarnos sin reservas ,tras tus huellas y la del seguimiento de Francisco  de Asís  a la causa del Evangelio, desde el estilo  de vida a la que hemos sido llamados .Que con toda la Iglesia te confesamos como nuestro camino ,nuestra Verdad  ,nuestra Vida ..
Paz y bien


Lecturas del Domingo Quinto de Pascua .
Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo
Del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no atendía a sus viudas. Los Doce convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:
«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».
La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
La palabra de Dios iba creciendo, y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
Palabra de Dios.
Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19 
R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Aclamad, justos, al Señor, 
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara, 
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

La palabra del Señor es sincera, 
y todas sus acciones son leales; 
él ama la justicia y el derecho, 
y su misericordia llena la tierra. R.

Los ojos del Señor están puestos en quien los teme, 
en los que esperan su misericordia, 
para librar sus vidas de la muerte 
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

SEGUNDA LECTURA
Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 4-9

Queridos hermanos:
Acercándoos al Señor, la piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual par aun sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo.
Por eso se dice en la Escritura:
«Mira, pongo en Sión una piedra angular, elegida y preciosa; quien cree en ella no queda defraudado».
Para vosotros, pues, los creyentes, ella es el honor, pero para los incrédulos es «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular», y también «piedra de choque y roca de estrellarse»; y ellos chocan al despreciar la palabra. A eso precisamente estaban expuestos.
Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Yo soy el camino, y la verdad y la vida
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mi. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre».
Palabra del Señor./Gloria a ti Señor Jesús .

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