sábado, 8 de julio de 2017

Como bien sabemos hoy abundan los gimnasios para relajarse. Abundan las vacaciones cuanto más lejos mejor, para relajarse y desconcertar de todo.

Como bien sabemos hoy abundan los gimnasios para relajarse. Abundan las vacaciones cuanto más lejos mejor, para relajarse y desconcertar de todo. Sin embargo, todos andamos arrastrando nuestras vidas. Todos esos medios no negamos que puedan ayudar, incluso ahora se está poniendo de moda el yoga.
La pregunta que nos tenemos que hacernos es si el verdadero cansancio  es de los cuerpos o del espíritu. Nos falta serenidad dentro. Nos falta armonía con nosotros mismos. Nos falta la verdad. Por eso ,regresados de nuestras vacaciones ,y seguimos cansados como antes.
Jesús nos dice :”venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que yo s aliviaré “¿Alguien buscará en el encuentro con Jesús en la oración, en la contemplación y en la expresión de Él .ese gimnasio espiritual donde sanaremos?.A san Ignacio de Loyola, alguien le pregunto: Padre Ignacio, ¿y que pasaría si el Papa suprime la Compañía de Jesús? A lo que el respondió: Me bastaría  media hora  de meditación  y recobraría la calma de espíritu .
Unos minutos al día de soledad contigo mismo, en oración y contemplación, de seguro sería el mejor relajante a tantas tensiones que llevamos durante el día.
Unos minutos de dialogo con Dios devuelven la calma al corazón porque aparte de la paz que nos regala Dios ,nuestro espíritu se serena y la luz vuelve a encenderse dentro de nosotros..
Disponemos de muchas técnicas de relajación, pero todavía no hemos aprendido  a relajarnos ante Dios, en el silencio de la oración, a solas con nosotros mismos. Son cosas sencillas y que nos cuestan nada, que todos podemos hacerlas .No todos pueden ir de vacaciones al Caribe, pero todos podemos regalarnos cada día unos minutos de encuentro con nosotros mismos y con Dios. ¿Por qué no hacer la prueba? No cuesta nada.

Paz y bien (Juan Jáuregui)


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